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lunes, 5 de junio de 2000

LA EXPERIENCIA DEL TIEMPO SEGÚN LAS DISTINTAS COMPULSIONES



Compartimos ésta ficha sobre  las variaciones que hay en como se percibe y utiliza el tiempo segun la tipología ordenada de las compulsiones del eneagrama.Es muy importante no sólo para identificarnos , sino para entender nuestras reacciones frente al espacio-tiempo y nuestra forma de relacionarnos con el otro.
El yo compulsivo tiene otra forma de ver el mundo a través de la propia relación con el tiempo. El tiempo supone el cambio: objetivamente es la medida del cambio en la realidad externa. En el interior de cada persona existe un reloj interno utilizado para medir las transiciones en la experiencia de esa persona. Cada tipo del eneagrama tendrá su propia forma de consciencia del tiempo porque cada uno percibe la realidad de modo diferente, como muestra la figura 2 que subimos en este blog al principio del articulo.

Los UNO se sienten dominados por el tiempo. Lo experimentan como una fuerza que los empuja o tira de ellos en contra de su voluntad. Como tienen la sensación de que no disponen de tiempo suficiente para hacer las cosas bien, están resentidos contra el tiempo. A menudo les parece que sus pies están presos de la rueda del tiempo y gritan: «¡Espera un momento!», tratando de detener su paso. Ellos querrían decir: «Hagamos esto despacio para hacerlo bien; hagámoslo de nuevo para estar seguros de que está bien.» Pretenden volver atrás, llevar a los demás a su propio marco temporal, hasta que les parece que el aspecto sobre el que insisten está terminado a su gusto. Entonces pretenden pasar al siguiente elemento más significativo.
2. Los DOS experimentan el tiempo como una oportunidad para los encuentros personales. Para ellos, un momento bueno es interpersonal y un momento malo no interpersonal. Les parece que la plenitud del empleo del tiempo consiste en sentirse próximos a otras personas. Tienden a vivir en el tiempo del otro y a manipularle para conseguir su tiempo. El tiempo les arrastra cuando no pueden entrar en una buena relación. En consecuencia, a menudo se sienten exasperados en las reuniones de negocios. Miden el tiempo de la reunión, no por la cantidad de puntos del orden del día tratados, sino por su experiencia de relaciones  personales. Son muy sensibles ante los que parecen agraviados o amenazados por lo dicho en la reunión y rápidamente acuden a su rescate. Cuando las cuestiones a tratar son impersonales, es fácil que se levanten para servir café o abrir una ventana. Algunos se preparan para aguantar el esperado aburrimiento de las reuniones llevándose la labor o papel para escribir cartas, con el fin de hacer, al menos, algo para alguien durante el tiempo de la reunión.
3.  Los TRES experimentan el tiempo como medio para algo. Es un vehículo para hacer algo, un instrumento, una herramienta de productividad. El tiempo es algo para utilizar. Mide los fines y objetivos. Debe emplearse cada minuto; lo contrario representa una oportunidad perdida. Los TRES experimentan el tiempo como algo limitado; no hay posibilidad de aumentarlo. Tras la fecha límite es demasiado tarde. En consecuencia, ajustan sus objetivos al tiempo de que disponen. Como pretenden logros, tienden a abarcar demasiado en su tiempo disponible por lo que suelen retrasarse un poco, aunque son plenamente conscientes de ello y hacen las pertinentes acomodaciones sobre la marcha. Aunque quieren empezar y acabar a tiempo, eso les resulta secundario en relación con el trabajo a hacer. Cuando consiguen algo, dan por bueno el tiempo empleado. Con frecuencia les desconcierta que otros necesiten tanto tiempo «para sí mismos», en especial si esto significa que las cosas no se hagan a tiempo.
4.  Para los CUATRO, el sentido del tiempo es muy subjetivo y lo miden por su intensidad emocional. Cuando están emocionalmente implicados en algo, les parece que el tiempo vuela; si no, les da la sensación de que los arrastra. Tienden a retrasarse porque pierden la noción del tiempo, aunque llegan pronto a las citas cuando prevén que será una experiencia de profunda implicación personal. A menudo, la nostalgia y la melancolía les impiden participar en el momento presente. Experimentan el pasado como algo inacabado, lleno de oportunidades perdidas, así como de experiencias emocionales que necesitan penetrar de manera más profunda. Cuando hablan del pasado, no mencionan los hechos en orden cronológico, sino empezando por lo que les resulta más significativo o hermoso desde el punto de vista emocional.
5. Típico de los CINCO es observar cómo pasa el tiempo, como si estuvieran mirando una serie de momentos o experiencias significativas. Cuando observan las cosas que ocurren, reflexionan sobre ello para reconstruirlo de manera significativa. Al narrar el pasado, mencionan cada experiencia y su significación en orden cronológico. Para ellos, siempre hay algo interesante y, si no sucede en el exterior, puede desarrollarse en su interior. No les gusta que nada les arrastre porque hay muchas otras cosas que comprender y observar; cuando se termina un asunto, quieren pasar inmediatamente al siguiente para conocerlo. Son capaces de hacer mucho en un tiempo determinado, pero dicen que no tienen bastante tiempo porque pretenden hacer algo original y completo. Como hace falta tiempo para ser exhaustivos, son tacaños con él. Les duele carecer del tiempo suficiente para verlo y comprenderlo todo.
 6.  Para los SEIS, el tiempo es el que manda. El reloj es una autoridad con la que hay que contar. Se someten a él aunque les cree conflictos internos. El tiempo constituye un conjunto de amenazas. Como creen que hay que despachar las cosas con urgencia, trabajan increíblemente rápido. Temen cometer errores si se entretienen. Los plazos son muy importantes; tratan de observarlos con empeño, de lo contrario se verían en apuros. El tiempo juzga su fidelidad a su cometido. El problema consiste en responder a las demandas que constantemente les hacen. Es típico que lleguen y se marchen en punto. El tiempo no les pertenece personalmente. En cambio, es una medida de la responsabilidad hacia otros.
7.  Para los SIETE, el tiempo es como una enorme tarta que puede cortarse en un número infinito de trozos; hemos cogido sólo uno pero hay muchos más. Para ellos, el tiempo siempre es consumible. Mientras se diviertan, siempre hay tiempo suficiente y procuran que siempre haya una cosa que siga a la anterior. En consecuencia, les cuesta llegar a tiempo. A menudo su disfrute se orienta hacia el futuro; experimentan el futuro antes de que llegue por su forma de planificar y preverlas cosas. Como para ellos la planificación es tan importante y les produce tanto entusiasmo, a menudo se contentan con tener la idea en vez de implicarse en su desarrollo hasta llevarla a la práctica. Con frecuencia abandonan las ideas porque no les resulta divertido entrar en detalles.
8. Los OCHO no dejan que el tiempo les controle; lo controlan. Se empeñan en que el reloj vaya a su propio paso. No sólo son puntuales, sino que llegan con frecuencia antes de tiempo. Experimentan el tiempo como algo que se estira, aplanándose, con pocas características interesantes. Deciden lo que es significativo y hacen de ello un hito con el que medir el tiempo. Cuando se implican en lo que es significativo para ellos, el tiempo no constituye ningún problema y no hace falta medirlo. Les resulta difícil saber cuándo alcanzarán su objetivo, por lo que procuran mantenerse en movimiento. Esto les confiere una impaciencia callada, dándoles un ímpetu en sus actividades que les hace mantener la misma velocidad y fuerza inexorable.   
9.  Los NUEVE tienen un sentido metronómico del tiempo. Cada momento tiene la misma duración y cada hecho la misma importancia. Sienten que como hay demasiado que hacer al mismo tiempo, lo importante es guardar el horario establecido y mantener a raya el contenido emocional. Necesitan calendarios y horarios y les trastorna con facilidad cualquier cambio. No encuentran modo de incluir nada nuevo en su horario y tendrán que añadirlo al final de todo lo demás. Para ellos es terriblemente importante ir o no en punto cuando son responsables de algo. Su respuesta a la sobrecarga es aceptarla y no trastornarse por ello.

2 comentarios:

  1. María Belén njm3 de marzo de 2012, 0:08

    Me encantó Raúl,,, un abrazo!

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  2. María Belén njm3 de marzo de 2012, 18:41

    Raúl, tu tienes todas las novedades, sos el que más sabe de eneagrama,,, pues que otras noticias hay del 6 !!!

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