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domingo, 19 de septiembre de 2010

Las bienaventuranzas: sabiduría cristiana*

















Preparando el camino hacia una nueva tanda de  Ejercicios Espirituales ,este próximo fin de semana desde el 24 al 26 de septiembre, el equipo de Kerygma nos comparte una reflexión acerca de las Bienaventuranzas:

Las bienaventuranzas son el discurso inaugural de Jesús, un maravilloso programa que recoge todo el espíritu del Evangelio.
Puede considerarse la flor del Evangelio, el culmen de la espiritualidad cristiana.. No son leyes, no son normas, no son dogmas; son promesas, son esperanza, son bendición, y son un estilo, un espiritu, una gran alegría. Y son también un espejo donde se refleja el talante espiritual de Jesús. El que quiera seguir a Jesús debe vivir las bienaventuranzas. El nuevo pueblo de Dios será el pueblo de las bienaventuranzas.

Es una de las páginas más hermosas y consoladoras del Evangelio. Palabras que Ilegan al corazón, que iluminan y encienden. Es una luz puesta en lo alto. Ciertamente, cuando todo está oscuro, el monte de las bienaventuranzas está Ileno de luz. Y no sólo los cristianos, todos los pueblos, todas las civilizaciones,
todas las religiones se fijan en ese monte y caminan hacia esa luz. No es una ley, es un espíritu, son ideales y actitudes las que allí se enseñan.



Llama la atencìón lo positivo de estas palabras. Y son palabras de dicha y esperanza. Así es todo el Evangelio de Jesucristo. Así es Jesús, el profeta de la alegría y de la misericordia, el profeta de los grandes anuncios y promesas, el profeta del Reino de Dios, el hombre de Dios. Son palabras dirigidas a los pequeños, a los pobres y a los que sufren. Ellos, los despreciados del mundo, son los preferidos de Dios. Dios está con ellos Y será su alegría y su riqueza. Aquí son los últimos, pero en el Reino de Dios son los primeros.
Jesús pudo proclamar las bienaventuranzas porque las vivía y las vivía en su plenitud. 
Cada bienaventuranza es una pincelada del retrato de Jesús. Mirando a Jesús puedes entender las bienaventuranzas. Y, a su vez, meditando las bienaventuranzas, puedes comprender mejor a Jesús.
* RUIZ DE GALARRETA, I.E., sj. Palabra y Eucaristía. Mensajero. Bilbao.

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